
BY [STEVE DREVET]
CREATURES

En abril de 2017, el director de una clínica austríaca, el doctor Nokeshima, se puso en contacto conmigo para proponerme realizar retratos fotográficos de algunos de sus pacientes.
Eran veintitrés personas que querían inmortalizar su convalecencia antes de abandonar la clínica. Veintitrés pacientes adinerados que, según recalcó, deseaban conservar el anonimato más absoluto. Las fotografías que realizara no debían mostrarse al público bajo ninguna circunstancia.
Intrigado, le pedí que me enviara una propuesta y un contrato. Estaba repleto de cláusulas que exigían discreción absoluta y todo tipo de restricciones. Durante mi estancia tendría prohibido fotografiar o grabar dentro de la clínica, interrogar al personal y, sobre todo, mantener cualquier contacto físico con los pacientes. Se especificaba que durante las sesiones de fotos tendría que llevar un traje de protección especial para no propagar infecciones u otros agentes patógenos que pudieran interferir en la recuperación de los pacientes.
El contrato iba acompañado de un encargo extremadamente detallado que describía el estilo fotográfico imaginado por cada paciente: atmósferas, poses, decorados, vestuario y maquillaje, inspirados en gran medida en pinturas de los grandes maestros.
Nokeshima se mostró evasivo cuando le pregunté por los tratamientos o procedimientos realizados en su clínica. Habló de la imaginación sin límites de los multimillonarios a los que trataba y afirmó que su clínica no se parecía a ninguna otra.
«Digamos que, a mi modesta manera, trabajo para la eternidad», me dijo.
El 12 de julio de 2017 tomé un avión rumbo a Viena. Tras un día entero de carretera atravesando densos bosques de coníferas, llegué por fin a la clínica de Nokeshima. Desde fuera parecía un antiguo hotel de montaña de los años veinte, construido íntegramente en granito. Encaramado como un nido de águilas, dominaba un valle boscoso oculto a la vista.
Los acontecimientos que tuvieron lugar dentro de aquella institución y los descubrimientos que hice allí terminaron por impulsarme a hacer públicas estas fotografías.







